Julia, como de vino y betún. Julia se dejaba catar y Julia se untaba sobre las rebanadas para mojarla en la leche. Julia era peculiar. Peculiar. Escribo peculiar porque Julia comía dos días a la semana un plato de moscas. Después, salía volando. Cunqueiro lo escribía mejor. Cunqueiro dice que los demonios también comen moscas en platos de color amarillo. Cunqueiro no dice lo de los platos de color amarillo, eso lo digo yo. O Julia. Los demonios no duermen tampoco, asegura Cunqueiro. Los demonios comen moscas y trastabillan a la gente, y a las mujeres. Julia trabaja de cuarto creciente a cuarto menguante. Cuandon no hay luna Julia ovula. Necesita ovular como mujer que es. Eso no puede extirparlo. A Julia no le gustaría ovular pero ovula. Todas las mujeres en general deberían parecerse a Julia en particular. Los autores de los cuentos rusos no suelen usar el nombre de Julia para connumerar a los personajes. A los rusos les importa tres pimientos y dos cojones que sus personajes no lleven el nombre de Julia. A mí sí me importa. Julia no es un nombre bonito pero es el nombre perfecto para la mujer que no duerme durante las noches donde la luna está. La luna está. Julia acuesta a la luna. Pero la luna está alumbrando la noche ahora.
Amo a Julia