No sé ni en el día en que vivo. Suelo fechar estas entradas en el openoffice porque de Word ya no me fío. Y había escrito 27 de enero. No sé en el día que vivo.
Miro en la libretilla los cigarros que llevo hoy, justo hasta este momento, porque después de este momento me voy a encender uno: 17. Llevo diecisiete cigarros. Cuando empecé la terapia mi consumo estaba en veinticinco. En tres días he conseguido reducir casi diez cigarros. El martes nos dan nuevas órdenes. Apunto la hora a la que me lo fumo, la situación y el motivo. Después evalúo cómo me ha sentado. Al día siguiente como deberes tengo que elegir qué cigarros no me fumaré. Y claro, caen los que están suspensos. Joder, los cigarros también suspenden. Me gusta el método, creo que lo voy a conseguir. Con dos cojones, como grita el vulgo.
Bueno, yo había abierto el openoffice para escribir sobre lo que ha escrito hoy Hikikomori al que todo el mundo conoce. Es el hombre que le tiene fobia a los listillos. Yo soy un listillo y por eso no participo mucho en su blog. Me mandaría a la mierda muy pronto. Y no quiero que otro nick me mande a la mierda. Sería el tricentésimo nick que me manda a la mierda. Yo me he peleado mucho por internet por mi aire chulesco pero todo me da igual. En el fondo es eso, es un nick como yo. Yo tengo un nombre real que todos conocéis pero que no revelo aquí. Ruego silencio para quién sepa quién soy yo. Bajo pena de algo que no me acuerdo de qué era.
Yo venía hoy a hablar de un detalle que relata Hikikomori en su última entrada. El openoffice me ayuda a escribir hikikomori porque lo autorellena y yo sólo le doy al enter. Ahora me ha sugerido entendederas pero he cortado en enter. Quería hablar de lo que hace Reig con los folios. Los amontona y le gusta ver cómo se amontonan. Esa idea, esa gilipollez de idea me ha dado pie para a imprimir desde mañana, porque hoy es tarde, todo lo que escriba. Es una manera de conocer qué capacidad de publicación tienes por si algún día una editorial se quiere hacer con los derechos de los escritos de Sir Alsen Bert. Por cierto, si algún día me decidiera a editar algo de lo que tengo lo haría así, con ese seudónimo: Sir Alsen Bert. En el fondo es un favor que le hago a la editorial. Es una manera de promocionar. ¿Quién coño es Sir Alsen Bert? Muchos autores deberían plantearse buscarse un seudónimo porque sus nombres son penosos. Agustín Fernández, por ejemplo. José Sánchez. Diego López. Son ejemplos simples y porque ahora no recuerdo nombres insulsos de autores. Otra cosa: los autores debería suprimirse sus nombres compuestos. Es tan antiestético un nombre compuesto en una portada que de verdad, son cuestiones que deberían plantearse los editores. Juan Carlos Pérez Sutil. Juan Carlos, no me voy a leer tu libro por mucho que te lo reseñe Babelia.
Después hay nombres y nombres. Por ejemplo, y me pilla cerca, Violetera del Prado. Ese es el nombre de una autora que participa en el libro de la portada fea del que habla Hikikomori. Eduardo Laporte también tiene algo de magia. Jorge Salvador es nombre de autor consagrado que por cierto se me acaba de ocurrir. Pero no sé, ese tiene más tizne de editor.
En fin, que la finalidad -redundancia rica- del post era decir que voy a imprimir desde mañana, todo lo que escriba. Yo voy a hacer como Rafael Reig -al que cambiaría el nombre Rafael por el Docente Reig-. Y ahora que lo nombro, me voy a leer este mes un libro de Docente Reig que aún no he leído nada de él y debe escribir bien el gachó éste.
Joder, también quería hablar de esto pero me voy a escuchar el Espacio en Blanco, en RNE1.
Cuánta subnormalidad: Aquí