Sir Alsen Bert

Archive for 27 marzo 2009|Monthly archive page

Como los perros

In Borrador on 27 marzo 2009 at 01:25

Como los perros, siento necesidad de infinito…

No lo he dicho yo. No soy tan genial. ¿A qué no? No es mía la sentencia. Ni tuya, cabrón. Eres tan cabrón como yo. Nos creemos cabrones porque nos dejan. Somos cojonudos porque nos dejan. Sentimos necesidad de infinito. Tú también. Pero somos una conjunción adversativa con una erre más y en número plural: Perros. Lo somos, reconócelo. Hasta el absurdo. Ladramos, hagámoslo. Que te oiga Vivaldi y componga un concierto como el de La Caccia. Debes oírlo.

Lautréamont no quiso revelarse nunca. Hoy diríamos que Lautréamont era un nick. Un puto nick. Era conde. Yo soy Sir. Mi ascendientes llegan hasta Ponce de León, descubridor de la Fuente de la Eterna Juventud. Hilvano porque como los perros, siento necesidad de infinito, de eterna juventud.

Me ha llamado alma tímida. Niño. Isidoro Ducasse me ha llamado así cuando he comenzado Los Cantos de Maldoror.

¿Por qué menos que Kafka si eran los dos perros con necesidad de infinito?

SCHENCK. Ahora suena este perro. Que murió pero que se ha hecho infinito con su música. Los violines que suenan tocados por muchachas que han renovado la ropa interior antes del concierto, lo han hecho infinito.

Copy & Paste. Esto. Imprimo. Apago, catre, sueño, ladro.

Guau.

Mira al perro

In Arte on 27 marzo 2009 at 01:17

Frente al espejo de Vicente Pastor

El curioso es un moscón

In Arte on 26 marzo 2009 at 00:04

Si la curiosidad

Me estaba poniendo la corbata y la chaqueta, pero me interrumpí por curiosidad

(Gombrowicz, Ferdydurke, 217)

Quisiéramos

In Diario on 25 marzo 2009 at 23:17

No lo había pensado. Pensar se me da mal. Mal es un adverbio, creo. Repaso la gramática de vez en cuando para recordar sensaciones. Las sensaciones sobrevienen cuando repaso la gramática y la sintaxis. A mí me gusta la sintaxis pero no tengo tiempo para salir con ella. A la sintaxis, diríamos, le suelo poner mucho los cuernos. Se los pongo y me da igual. La sintaxis no va a enfadarse. La sintaxis no puede enfadarse. Si se enfada, soy capaz de esconderle los verbos y a ver qué hace en un tiempo. Como no se prostituya para conseguir verbos. El verbo es una moneda. Compramos relaciones gracias a los verbos. Sin los verbos no podríamos comunicarnos y menos expresarnos como quisiéramos. El verbo es todo. Escribir, andar, fumar, saltar, follar. Siempre surge alguna palabra malsonante. A mí me da apuro pero no soy yo el que escribo. No, no soy yo. Escribe Roberto Echevarren por mí. Mentira, tampoco él lo hace. Sí Javier Bello que es más joven que yo cinco años. Y nació en Chile en la ciudad de Concepción. Nació en Concepción. Qué nombres. Una ciudad sólo puede llamarse Concepción si el mundo, en el momento en que fue fundada, era aburrido. Concepción es un nombre aburrido. A la ciudad ahora la llaman Conchi. Es como de la casa, es familiar.

Los títulos de los post son resultado del azar. Paseo el ratón por la entrada y en un momento dado paro. Donde se quede, selecciono esa palabra y dependiendo de qué es gramaticalmente correcto, elijo la palabra que le acompaña a la derecha o a la izquierda.

¿Tú sangras?

In Borrador on 19 marzo 2009 at 01:29

Sin saber por qué. No lo sé.

Hoy, en la calle, a la gente le ha dado por sangrar. No sé qué pasaba. Yo, caminaba y pensaba. Estaba triste y andaba cabizbajo. Últimamente estoy más triste de lo normal, yo, que soy pura vitalidad.

Hoy he saludado a muchos, como siempre. En la calle suelo a saludar a mucha gente porque conozco a mucha gente. Es un coñazo pero debes tanto a tantos que no te queda más opción que sonreír y saludar. Y muchas veces, detenerte para hablar. Así comenzaba todo, cuando me detenía a hablar.

Todos han sangrado. Ahora que lo recuerdo, sí, todos han sangrado. Era sangre, estoy seguro. Era roja. Sí, era roja. Vaya gilipollez. ¿Cómo va a ser la sangre, verde, gilipollas? Sí, Alsen, era roja.

La gente sangraba cuando me decían la verdad de sus vidas. La gente tiene vidas de verdad o vidas de mentira. Se vive más con vidas de verdad pero cuesta muchísimo alardear de llevar una vida de verdad. Una vida de verdad es una vida guante. Otro día lo explico.

No entendía nada y no era un sueño. Ellos sangraban. Nadie lo hacía por la nariz. Antonio, por el oído, Natalia por la vagina o eso he intuido cuando he descubierto el hilo de sangre que bajaba por la parte interna del muslo derecho. Carmina sangraba por las uñas de los pulgares de la mano; a Jimena le sangraban las puntas del cabello; claro, como las tenía tan abiertas, eso ha facilitado el borboteo de sangre en minúsculas gotitas de sangre. Qué naif. Encima, se ha sonrojado porque eso me indicaba que llevaba dos semanas y dos días sin ir a la peluquería. Más le sangraban.

La gente sangraba. No sé qué mas decir. Quiero contarlo así. Hoy, mientras caminaba por cuatro calles de mi ciudad, me he ido encontrando a gente con la que me he parado a saludarles y ha sido en ese preciso momento cuando se han puesto a sangrar. Han empezado a hablar y han comenzado a sangrar.

Ya está. Esto no es ni un relato ni un microrrelato. Esto es una vivencia. Tampoco es un sueño aunque muchos quieran creer que sí, que era un sueño. Si yo digo que no ha sido un sueño, no ha sido un sueño, joder.

Antonio, que rimaba con coño ha sangrado. Natalia que rima con falda –en asonante- ha sangrado. Carmina que lo hacía con su amiga, también ha sangrado. Jimena que rima con nena –ahora en consonante- también ha sangrado.

Yo he pensado en la Semana Santa, que está al caer. Pero no, no lo creo. Yo creo que la gente ha empezado a decirse verdades a la cara y eso hace sangrar. Seas quien seas. Haced la prueba. Sangra, pero no te desangres.

Pereza

In Arte on 18 marzo 2009 at 01:52

Pereza de Carlos Cenoz

Pereza de Carlos Cenoz.

¡Escribe, coño!

In Diario on 17 marzo 2009 at 01:15

Hola. Hola, amigos. Hola, amiga. Debería estar acostado porque mañana tengo una cita en Córdoba muy temprano.  Me gusta Córdoba.  Sí, por eso. No lo puedo remediar.

Amigo, amiga, sigo sin fumar. A mí me gusta decir que sigo sin fumar. Con lo que he ahorrado, he cambiado de móvil y ahora voy a por el Mac. Sueño con Steve todas la noches. Steve es el fundador de la manzana mordida. Cambio y corto, otro tema.

Estoy leyendo un libro que me está variando muy, muy  por dentro. ¿Son los libros capaces de hacer que engranen mejor los engranajes de tu escritura? No lo sé.

Hoy escribo porque he recibido un mensaje en el Facebook: “Escribe, coño”. Ahí, seguro que lo ha dicho con todo su coño. Me cae de puta madre ese chocho, perdón, ese coño, joder, perdón, esa chica. Me gustan las mujeres. Me gustan casi todas las mujeres. Yo siempre he hecho lo que las mujeres han querido que hiciese. A pesar de eso no soy un calzonazos. Me acuerdo ahora de aquélla que quiso que me tiñese el pelo del color del azafrán. Yo lo hice, yo me teñí el pelo del color del azafrán. Después de aquella broma me rapé la cabeza y el barbero me hizo una herida a la que tuvieron que coser dos o tres puntos. Y me mareé. Yo me mareo con la sangre aunque yo quería ser de mayor médico. Después veterinario y después psiquiatra. Odio a los psicólogos. Han tenido muy pocos cerebros entres sus manos. Los psiquiatras seguro que han tenido y han sajado a muchos cerebros.Vivo de los prejuicios. De estos estúpidos prejuicios.

Escribo sin corregir, al ritmo que me marca el ventilador del portátil. Hoy no tenía ganas de escribir esta entrada con pluma. Decía, ¿lo he dicho? que esta entrada la estoy escribiendo porque alguien me ha chillado “¡Escribe, coño!” y yo me he venido arriba. Últimamente estaba zombi. Zombi porque no hallaba el tiempo para dedicarme a escribir y a leer un libro que me está cambiando. Cuando no soy capaz de sacar tiempo para leer me pongo de muy mala hostia.  El autor es polaco pero la casualidad número doscientos veintitrés de la vida hizo que justo antes de que los alemanes invadiesen Polonia él viajó a Buenos Aires. Y allí se quedó. Sabéis de quién hablo. Los lectores de este blog son muy cultos. Yo sé que son muy cultos y no quiero pisotearles su orgullo. Sé que saben de qué autor estoy hablando.

¡Escribe, coño! Me gusta la palabra coño. Tanto o más que quien lo porta. Existen expresiones muy soeces con el término coño. Pero rima con un montón de cosas, Antonio. Airear el coño es un expresión que me chifla. Es malsonante pero me gusta. La gitana se levantó la falda como para airearse el coño. La frase no es mía sino de un autor de mi tierra del que sólo me gusta cómo escribe. Después, en la vida real es raro. Y la gente rara es rara y no conviene saltar a la comba con ellos. Sueles darte la hostia.

Seguiría escribiendo porque esto es ponerse y ya está pero mañana tengo que estar fresco para coger a Córdoba por la cintura. Ya he escrito, María. Ahora te toca a ti. Me divierto leyéndote. Me dan ganas de gritar: ole tu coño. Pero me callo porque soy muy vergonzoso. De verdad, aunque aquí no lo parezca. Aquí voy de Sir pero en el fondo además de Sir soy tímido. Que sí.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.