Archivos de la categoría ‘Uncategorized’
sab
In Uncategorized on 9 abril 2009 at 15:33El culo no se vapulea
In Uncategorized on 24 febrero 2009 at 00:49Volverse chiflado de tanto mirar a la arena o de tanto mirar a la gente. Tú te puedes volver gilipollas de tanto mirar a la gente, de escudriñar cómo mueven los dedos de las manos izquierdas y cómo las mujeres, sólo las mujeres porque me chiflan las mujeres, vapulean sus traseros. El trasero desconozco si se vapulea o no. No lo he consultado. Tú o él. Y yo, ¿por qué no?
De tanto mirar nos volvemos gilipollas. Cuando mañana salga a la calle no voy a mirar a nadie a la cara que es donde se fija uno cuando va por la calle y se encuentra con otro que también te mira no se sabe porqué causa. Cada día me molesta mas que me miren. A mi amigo Tomás le sucede lo mismo. Lo dañino que él tiene es que si va por la calle y no le gusta cómo le mira alguien él no se lo piensa: le suelta una hostia y andando. Tomás es así de clasista, racista e hideputa. Tomás, como mi amigo Rodrigo va dando hostias por la calle porque miden mucho y tienen espaldas anchas como de matones de discoteca y les da igual todo. Yo ya les he denunciado pero como son mis amigos me siguen buscando los fines de semana. Son cuerpos, pobrecitos.
De tanto mirar a los demás perdemos nuestro encanto. Esto es una verdad tan verdadera como las de Yoigo. Tan verdad verdadera que llevo medio mes sin inspirar humo y expirar humores.
Me voy a leer hasta las y treinta. Ya no puedo pasar ningún día sin pluma, sin papel y sin puta lectura. Peor que el tabaco.
Estoy reelaborando mi curriculo -dice que no lleva tilde porque es palabra en latín y yo me lo creo-. He de subirlo algún día aquí para que os riáis un rato. Soy licenciado en Escatología Aplicada y tengo un máster en edición que me abrirá las puertas a, no sé, ya no lo sé. Habrá que cambiar de estrategia y focalizar los esfuerzos en rodar entre los engranajes de alguna máquina editorial durante algún tiempo antes de dar el gran salto.
Mi nik verdadero
In Uncategorized on 22 febrero 2009 at 01:59Creo que invierto demasiado tiempo en redactar post para blogs y necesito tiempo para rascarme las pelotas, o los huevos. Soy procaz por naturaleza, ruego me disculpen. Si se sienten jodidos, no me lean más.
Decía que siempre he necesitado tiempo para rascarme las pelotas. Voy a cerrar todos los blogs que tengo menos éste y otro que tengo de botellas leídas. Y vacías. De whiskeys (que no sé si es el plural correcto o no) y de martinis bebidos a lo largo de mi vida como rompedor de botellas vacías de licor. Qué jaleo. Leyente Daniels me llamaban en la mili yo que no hice la mili. Qué risa. Yo hice la objeción en un centro donde todos estaban locos y se hacían pajas en el recreo a la vista de todos los locos y todos los enfermeros y enfermeras y objetores de conciencia que éramos tres y estábamos la mar de a gusto, a base, a caballo, a la cabeza, a calidad, a campo traviesa, a causa de, a horcajadas, a lomo, a palo seco, a placer, a plana y reglón, a puro, a raíz de, a razón de, a reserva de, al revés de, a saber, a salto de mata, a salvo, a su enter satisfacción, a voluntad.
Objetábamos del sistema. ¿Qué sistema? Mira, ahora me acuerdo que esta mañana he leído una cita de Buero en el Quimera number 303 (estoy muy lector de Quimera últimamente). Hablaban de Juan- Cantavella, de Robert y leí que Buero Vallejo dijo una vez:
“Una sociedad hipócrita engendra escritores rebeldes”.
Me gusta la frase de Buero. La frase de Buero es buena, muy buena. Os sugiero que compréis el Quimera número 303 para que no olvidéis esa frase de Buero y ese artículo de Jorge Carrión sobre Rober Juan-Cantavella. Haced lo que os dé la gana pero yo recomiendo que compréis ese número. Es precioso, ¿verdad? 303, trescerotrés.
Prosigo.
Sí, no voy a actualizar más aquellos blogs. Si la gente protesta se tendrá que joder. Yo quiero un blog como éste donde hablo de lo que me da la gana y me invento lo que me da la gana y digo lo que me da la gana. Hablar y decir lo que a uno le da la gana no es lo mismo aunque parezca que sí, que es lo mismo. No quiero alimentar más blogs temáticos. Quiero un blog anárquico donde se den cita los resultados que producen mis pajas mentales. Soy procaz. Yo ya he avisado. Y tengo un pseudónimo que siempre me ha chiflado. Chiflado suena muy cursi pero me da igual. Yo en el fondo soy un tipo al que le dan igual muchas cosas. Por ejemplo, a mí me daría igual que el vecino que tengo encima apareciera un día dividido en dos en el descansillo de las escaleras. Juro que me daría igual. Me trae sin cuidado el gentío. A mí me da igual que la gente ahora se disfrace porque sea Carnaval. Joder, me da igual. Yo no me disfrazo ni disfrazo a mis hijos porque me da igual que la gente se disfrace. Que la gente se disfrace no me obliga a disfrazar a mi familia. La gente se disfraza porque tiene mucho tiempo libre. Hoy lo comentaba con Rebeca, la camarera del bar donde todos los días voy a tomar un café Colombia cortado (sin tabaco y con dos cojones) con azúcar de caña de la buena. Hoy se lo decía: “Rebeca, la gente se disfraza porque le sobra el tiempo, porque el gentío es ocioso y proclive al divertimento y la expansión”. Ella me comentaba que estas fechas siempre le había pillado trabajando hasta las tantas. En fin, que sólo me disfrazo aquí, en Internet y con un nik (se debería escribir nik o niq y no nick).
Doy por cerrados doscientos blogs hoy. Dedicaré mi tiempo a leer originales, a leer obras maestras, a escribir relatos, a publicar novelas y cómo no, a escribir aquí de vez en cuando y allí, en Leyente Cinzano lo que leo. Ya he descubierto el pastel. ¿Queréis un trocico?
Pase lo que pase
In Uncategorized on 17 febrero 2009 at 00:44Pase lo que pase es el sintagma que he elegido para archivar este post en Word. No iba a escribir este post porque he cambiado la mesa de sitio y no tengo conectada la impresora. Ahora imprimo todo. Tengo un síndrome, no sé cual (Noemí me ayudará) que me impide dejar algo sin imprimir una vez escrito. Escucho a Mozart. Mozart es para repelentes pero yo no soy repelente y me chiflan sus Réquiems (¿vale el plural y la cursiva?).
Saboreo una infusión de te rojo, chica uve. No es zumo pero me vale. He cenado poco, dos yogures con miel y de postre dos onzas de chocolate Valor 70%.
Mi empresa me envía una nueva impresora para digitalizar documentos y así ahorrar en el envío de informes absurdos. Es una Dell. De Dell siempre he oído hablar bien como también he oído hablar siempre bien de la vecina que vive dos pisos por encima del mío y que trabaja de pescadera por las mañanas y de camarera por las tardes. Yo compro pescado y sigo tomando café gracias a ella. Lo hace todo tan bien. La vecina del tercero; es la vecina del tercero. No voy a hablar de ella. Hoy no, otro día. A la vecina del tercero le gusta entablar conversación en el ascensor. Creo que ha nacido para eso. Es joven, tiene cuarenta años. Otro día, he dicho.
Hoy voy a copiar otra cita de DFW al final, para el que le suela dar gusto leer citas buenas y muy buenas. Hoy también tendrá un motivo. Creo que la tengo pasada a Word. Ahora lo veo. DFW es la chispa que prende el gas para crear llama. DFW tiene eso de bueno. Decir tiene eso de bueno es decir algo pobre. Me doy cuenta que las palabras comodín no se parecen en nada al Joker de la baraja. El Joker jode al resto, nunca a ti. No lo valoras hasta que te haces con él. Las palabras comodín son una puta mierda y como no las valoras las usas siempre que tu intelecto no te escupe alguna de más nivel. Puta mierda es una expresión comodín. Es como decir que mi móvil suena cuando alguien me llama. Eso es una mierda. Eso es no decir nada, gilipollas. Aquí había que escribir eso, gilipollas. La literatura está llena de comodines. Yo dejé una vez de leer a autores españoles porque me tocaban los cojones. Y me volví snob leyendo a rusos y franceses, alemanes e ingleses. También a checos y a austriacos. Sí, también he leído a Bernhard. Se escribe así, creo. Bernhard escupe a quién le da la gana. Es austriaco e irreverente. Era.
Me voy ya. Acabo de sorber el último sorbo -valgan todas las redundancias y que cabalguen juntas a horcajadas- de té rojo en infusión que me he hecho para irme tranquilo a la cama. Duermo mejor ahora que sueño con comienzos de película. Pero sigo siendo un perro. No me levanto para apuntar nada. So perro. Eso me dicen las musas: ¡so perro! Levántate y anda, so perro, so perro. So perro se dice mucho por aquí por donde vivo. Soy andaluz pero soy Sir. Alsen es un nombre andaluz del medievo. Bert es el nombre del… (iba a decir una bordería y sé que me leen zagalillas)
Ahora la cita y a callar:
–Por ejemplo –dice—, si la gente te pregunta, puedes explicarles esto. Tú te has enamorado de un hombre que también está totalmente enamorado de ti. Es mayor que tú. Es un tipo importante en el mundo de negocios. Tú te entregas a él sin reservas. Él se va a Francia por un negocio importante. No te deja ir con él. Lo esperas varios días pero no tienes noticias suyas. Lo llamas a Francia y una voz de mujer dice “hola” en francés mientras oyes al fondo su maquinilla de afeitar eléctrica. Un par de días más tarde te llega una postal francesa que debió escribir a toda prisa en su primer día allí. Dice: “Este es el paisaje. Ojalá estuvieras preciosa”. Caes en el lesbianismo por culpa del dolor.
DFW en Animalitos inexpresivos
Juicio a una monja
In Uncategorized on 19 enero 2009 at 00:45Todo cabrón tiene una condición. Todo cabrón alguna vez en su vida se detiene en un semáforo en rojo para peatones. Los cabrones suelen ir encorbatados y con el pelo engominado. Un prejuicio. Todo cabrón es un prejuicio forjado con el paso de los años sobre tu cuerpo. Un cabrón, una monja y yo. Coincidimos en un semáforo en rojo para peatones, somos peatones. Noctívago de día entre los dos, el cabrón a mi izquierda y la monja a mi derecha. Se escucha un bisbiseo desde la parte izquierda que yo escuché, juro que escuché: “Unos se disfrazan para trabajar, otros, para engañar”.
Suceso real acaecido hoy, en un semáforo que estaba en rojo y que reunió a un cabrón, a una monja y a un noctívago que vagaba no sabía dónde, de día.
