Sir Alsen Bert

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In Diario on 2 febrero 2009 at 00:58

También me he conjurado. También he decidido escribir todos los días, aquí o sobre el tablero de mármol de la mesa de la cafetería donde bebo café a taza llena. El proceso de la escritura es la escritura y no saber, opinar, recrear, bocetear lo que quieres escribir. Dicho de otra manera más simple, más inteligible: dejemos de hacer el gilipollas. Ray Loriga no usa el término con esta contundencia. Él es escritor y yo, escribiente. Por cierto, a día de hoy no me he leído ninguna novela suya. Sí y muchos, artículos y críticas.

Este escribir tiene una finalidad, como todo. En esta vida todo tiene una finalidad. Siempre actúas o, para saltar a la comba o, para contarte los dedos de las manos. De vez en cuando lo hago. Me tranquiliza contarme los dedos de las manos. Hace tiempo tenía un sueño recurrente. Mi mano y pie izquierdo tenían seis dedos. El mundo de los sueños es extraño. Hoy, mientras nos potreábamos en la cama mi hija y mi hijo he recordado un sueño que tuve cuando empecé Químicas, porque yo empecé Químicas porque yo quería hacer Filosofía pero empecé Químicas porque yo era del Opus Dei y en el Opus Dei no te permitían hacer Filosofía en una universidad con profesores rojos. Al final, ni hice Químicas ni hice Filosofía y para colmo me fui del Opus Dei. Eso sí, tengo una tesina hecha de Fray Junípero Serra y el proceso de aculturación. Una tesina que no he vuelto a leer. Yo quería hacer una tesina sobre un escritor contemporáneo pero me dijeron que dejase de soñar y dejé de soñar y me puse a investigar sobre Fray Junípero Serra, que era mallorquín y que se fue al Nuevo Mundo a evangelizar y follar mozas, como decía mi profesor de Biología de C.O.U.

Hablaba de un sueño. El sueño es complejo. En el sueño había tubos probeta. Siempre me han fascinado la forma de esos tubos. En esos tubos llegamos a sintetizar acido acetil salicílico. Como el de la aspirina. Yo me lo tomé y ahí creo, perdí dos o tres neuronas. Pero dejé Químicas y con esa decisión me privé de conseguir el nobel de Química del año 1999. Una pena.

Hay que escribir todos los días. Escribir por ejemplo que hoy llevo 13 cigarros y uno que, después de este post, me voy a fumar. La habitación se queda sin aire. Cada día que transcurre fumo menos y no me estoy percatando de la evolución. El registro de la evolución de mis últimos coletazos como fumador la lleva mi libreta de hojas de color hueso. El martes se la enseñaré a la psicóloga rubia que tiene la intención de domesticarnos de nuevo, de hacernos no fumadores como si nunca hubiésemos fumado. Lo va a conseguir, la hija puta lo va a conseguir. Yo sólo estoy privándome de cigarros que suspenden, de cigarros que me fumo como , no sé, como algo. No me viene el segundo término de la comparación. Me vuelven a domesticar como el principito domesticó a la rosa. Domesticar. Esa palabra me provoca terror pero aplicada al tabaco no. No sé porqué.

Quería, antes de terminar hoy, quería, antes de fumarme el último cigarro del día, subrayar que estas letras están escritas sin relecturas, mutilaciones y apaños. Salen vírgenes del entendimiento y vírgenes se quedan siempre. La elaboración siempre es privada. Los textos que amaso en otros sitios y con otra tinta permanecen en el horno hasta que se doran.

Es tarde, mañana comienza una semana dura para mí puesto que Maribel marcha a Toledo de convención. Hoy todas las empresas se han apuntado a la moda de las convecciones porque les gusta hacer el gilipollas, absorber más y mejor el seso de sus trabajadores. Algunos pierden y no lo encuentran nunca el sexo en esas reuniones. Las empresas ya no saben en qué invertir los beneficios. Yo también me iré de convención, pero en marzo. Decía que la semana será dura porque recojo el testigo del 50% que ella hacía para con los críos, la casa, la compra, las cenas, los pijamas, los biberones, la papilla de frutas, los deberes de la zagalilla, los llantos del zagalillo, ese puto despertar a las cuatro de la mañana para buscar un chupe que se ha caído debajo de la cuna, ese introducir coche pequeño en coche grande, llevar a la niña al colegio, al niño a casa de mis suegros, comer con ellos, sonreír a mi suegro, besar a mi suegra, proponer cosas indecentes a mi cuñada, que está buena, que está muy buena, fumar menos, limpiar el baño, bañar y bañarte, sacar platos, meter platos, coger fregona, fregar cocina, bajar basura, tender, lavar, su puta madre, qué semana me espera. Y escribir, pienso seguir escribiendo y leer, pienso seguir leyendo. Sin remedio, ésto, sin remedio.

Enciendo el cigarro con un Ronson, mechero inglés, mechero de Sir.

 

 

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