No escribo bien, Jordi. Sé que aún no escribo bien. Y no escribo bien porque mi finalidad no es escribir bien sino muy bien. Este blog es continuación del que tuve hace mucho tiempo y en el que no sólo hablaba de gilipolleces y yoeces sino de personajes con graves taras morales, miserables seres humanos todos desgraciados y con propensión al suicidio.
Escribo aquí para recoger lo que rebose del vaso. Es la única manera que he encontrado para fraguar la palabra, las expresiones, la sintaxis, los modos, la vida. Lo que aquí lees no es realidad. Si te ha parecido realidad me enorgullezco por ello. Omni homo mendax. Todo, todo hombre es mentiroso cuando escribe. Aquí hay muy poca realidad aunque parezca que existe. Mendax, mendax, viva lo mendaz.
Olmos, Alberto Olmos. He de reconocer que es un autor que he descubierto recientemente. Tiraría todas sus obras a la basura menos la primera, la de naufragio. Esa obra me hizo reflexionar. Esa obra supuso un punto y aparte en mi forma de ver la narrativa a la que quiero llegar. Una segunda persona poderosa, un autoyó, y yoyó que me fascina puesto en boca y dientes de otro, tú, tú, tú, la segunda persona. Vivencias exacerbadas, descripciones del otro, situaciones y pensamientos. Olmos algún día explotará.
Sí, estas entradas son ejercicios personales, es grifo que tira cerveza para digerirla. Después releo todo, corrijo todo pero a oscuras del público y colecciono folios manchados en primera, en tercera y en omnisciente.
Me ha gustado tu comentario. Al Sir hay que ir con verdades porque si no anda jodido durante semanas.
Jordi, he convertido la respuesta a tu comentario en la entrada No sé titular un post en otro post. Esto también me gusta.
Necesito ahora, escribir todos los días, sea bueno, sea pésimo u óptimo –que es un superlativo- o tibio. La razón es esa, la escritura misma aunque con ella no llegue a nada, no hable de nada y no signifique nada. Bueno sí, es puro entrenamiento que hago público y lo convierto en entrada para blog. Pero después existe el éxodo que de mi escritura hago en silencio, a ritmo de horas de madrugada y lupa siralsenbertiana.
Jordi, queda usted enlazado.
Me voy a tomar una caña a su salud.